sábado, 19 de septiembre de 2009

ENTRE LIBROS


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Murió Mario Benedetti
La poesía está de pie contra la muerte, afirma el poeta argentino Juan Gelman, que el año pasado acaba de ganar el Premio Cervantes de Literatura. Pero en esa lucha en que la poesía triunfa y levanta su trinchera de eternidad, el poeta no sale tan bien librado. El poeta sucumbe como cualquier ser humano, muere como el hombre de la calle, como cualquier hijo de vecino, como el hombre que vende naranjas en la plaza, el que afila cuchillos en las calles tortuosas, el que se viste de payaso en los cruceros o vende periódicos y fichas telefónicas. La carne es frágil, el cuerpo se cansa, se enferma, la muerte pasa factura siempre.
Ahora le tocó el turno a nuestro querido poeta uruguayo Mario Benedetti. A sus 88 años de edad (1920-2009) se fue con su deslumbramiento y su encanto, con sus versos que se ganaron a pulso la carta de ciudadanía de nuestros corazones. Todavía resuenan en las calles de América Latina sus versos musicalizados de “Si te quiero es porque eres mi amor, mi cómplice y todo, y en la calle codo a codo, somos mucho más que dos, somos mucho más que dos…”
Apenas en Diciembre del año pasado la escritora Hortensia Campanella había escrito una voluminosa biografía sobre él: “Mario Benedetti, un mito discretísimo”. A su presentación no pudo ir Don Mario, como le decían sus amigos, porque ya estaba enfermo. Y es que desde que murió su esposa, Luz López Alegría, quien falleció el 13 de abril del 2006, el escritor empezó a morir lentamente. Casarse con alguien que lleva la luz y la alegría en su nombre, había dicho a un periodista, es una buena inversión. El 2008 fue un año difícil, estuvo internado tres veces en el hospital Impala de la capital uruguaya. Viudo y sin haber tenido hijos, Mario Benedetti sobrevivió gracias al amor de tantos lectores que alrededor del mundo le cobijaron con su ternura y su admiración.
Ante las insistentes recaídas en su salud y dada su edad, el mundo intelectual empezó a preocuparse. Revistas y periódicos de todos los países, en su sección cultural, empezaron a hablar del hombre, del mito, del intelectual de izquierda que contra viento y marea nunca le retiró su apoyo a Fidel Castro ni a la Revolución Cubana y siempre se mantuvo coherente en su pensamiento y en su hacer.
Se desempolvaron sus obras, se habló largamente de su magia, de su secreto de llegar a los corazones del mundo. Se le deseó larga vida y muchas obras más. Pero el domingo 17 de Mayo del 2009, sin embargo, cerró sus ojos para siempre en su céntrico apartamento de Montevideo.
Se fue don Mario. Mario Orlando Hamlet Hardy Benedetti Arrugia, que era su nombre completo. Pero le sobreviven más de 80 libros. Su obra fue traducida a 18 lenguas. Su poesía es un canto universal a la belleza y a la solidaridad humana. Esta misma poesía mereció recibir el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (1999), el Premio Iberoamericano José Martí (2001) y el Premio Internacional Menéndez y Pelayo (2005).
Junto a Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar y Carlos Fuentes, entre otros autores latinoamericanos de renombre universal fue parte del “Boom” literario de los años sesenta. Fue autodidacta; sin terminar la secundaria, se hizo a sí mismo, guiado por su talento natural, su voluntad, disciplina y rigor. En su primer viaje a la Argentina, dice él mismo en una entrevista, se decidió a ser escritor y comenzó allí a escribir su primer libro de poesía Probó el exilio debido a la dictadura en su país (1973) y esto lo llevó a vivir en varios países que le abrieron sus puertas y le dieron su leche nutricia.
Escribió novela, cuento, poesía, teatro, ensayo, crítica literaria, crónicas humorísticas, guiones de cine y letras de canciones. Son inolvidables sus obras: “Esta mañana y otros cuentos” (1949), “Poemas de la oficina” (1956),”Primavera con una esquina rota”, “El escritor latinoamericano y la revolución posible” (1974), “Gracias por el fuego” (1965) y “La tregua”(1960) que fue llevada al cine, al teatro, a la radio y a la televisión con gran éxito.
Ahora que se ha ido el hombre sólo queda la obra, una obra vasta y recia como su corazón. Y ella, su obra, que es nuestra herencia de amor, debe ser valorada en su justa medida. Leerla es lo menos que podemos hacer, no por él, sino por nosotros mismos. Sea loado el poeta. Duerma en paz para siempre en los brazos de sus Musas.
Revista cultural "Espacio", Julio del 2009.-

1 comentario:

  1. No hemos perdido a Mario Benedetti, sigue vivo en su obra y en nuestros corazones, mientras sea recordado sigue acompañándonos.

    Un abrazo y felicidades por animarte a abrir este blog Daniel Baruc, pues además de ser un gran ser humano, eres un excelente escritor.

    Abrazo extensivo a tu linda familia.
    Ro

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